Tomarse la Couldina de un trago, hincharse a comida, escuchar historias que imaginas en blanco y negro, no saber que hacer aunque tienes mil cosas, echar de menos, mucho, nariz y orejas, rojas y heladas, no entenderse, notar un peso en los hombros que no sabes de donde demonios viene, que se te meta algo en los ojos y que parezca que lloras, la excusa perfecta, pasar en unos segundos de estar en harmonía con el mundo a odiarlo por completo, no encontrar vestidos... la historia de mi vida.
Barcelona está preciosa cuando atardece.
creo que se ha convertido en una de mis fotos preferidas